Es bastante común escuchar comentarios de gente quejándose de que los delincuentes confesos o pillados in fraganti, queden en libertad al día siguiente de su detención.
“Los detienen y a los dos días están en la calle”
Esta objeción y la relativa a los beneficios penitenciarios, centra la crítica de ciudadanos y opinadores frente al sistema penal, al que se considera “suave” e ineficaz.prison

Cuando se presenta a un detenido delante del juez instructor, este tiene básicamente dos opciones respecto a su situación personal. O dicta auto de libertad, manteniendo la imputación y el curso de la instrucción, o dicta auto de prisión provisional.
Esta es exclusivamente la única manera que tiene el juez de llevar a la cárcel a alguien que todavía no ha sido condenado y que por lo tanto, según el art. 24,2 de la Constitución
es inocente.
La prisión provisional es pues una medida cautelar y su función no es la de castigar al imputado ni la de rehabilitarlo, puesto que esta finalidad correspondería a la pena impuesta en sentencia.
La prisión provisional es además la medida cautelar, más perjudicial y gravosa para el imputado, puesto que se le encerrará sin juicio y con limitadas posibilidades de defensa.

Como toda medida cautelar, necesita de la concurrencia de dos requisitos, que se conocen con los aforismos latinos de Fumus Bonis Iuris y Perículum in Mora. En resumen: que exista una apariencia de delito y culpabilidad y que haya una razón, un peligro, que justifique la medida (riesgo de fuga, destrucción de pruebas, reiteración delictiva)

Los requisitos, están recogidos en el artículo 503 y 504 de la LECrim y como la medida provisional más grave de todas, tiene además una serie de presupuestos sin los cuales el juez no podrá decretarla.
Es necesario, con carácter general, que la pena a aplicar sea superior a tres años. Es decir, si por un delito de hurto la ley señala una pena de 6 a 18 meses, no se podría adoptar la prisión provisional del detenido.
Ahora bien, se deja a criterio del juez la posibilidad de aplicar la medida en delitos cuya pena es inferior a los tres años atendiendo a las circunstancias del hecho y a la posible alarma social que haya generado.

En cuanto a la duración, la prisión provisional durará teóricamente hasta el momento en que cesen las causas que la motivaron, no obstante y como limites legales tenemos que si la pena a imponer en caso de condena es de seis meses a tres años no excederá de 1 año; y si la pena es superior a tres años, no superará los 2.
Todo auto de prisión provisional, es recurrible en apelación, y sera la Audiencia Provincial o el órgano competente quien resuelva de forma definitiva el asunto Es relativamente frecuente, al menos en mi experiencia profesional, que en segunda instancia se revoque el auto de ingreso en prisión, pero entre que se formaliza y resuelve el recurso el imputado habrá pasado, seguramente, unas semanas en prisión

Pasando a la vertiente práctica, que es el objetivo principal de este blog, transcurrido el plazo, el detenido pasará a disposición judicial y el juez instructor le tomará declaración. En la mayoría de los casos, acto seguido el juez dictará auto de libertad.
Ahora bien, atendiendo principalmente a la gravedad del delito en ocasiones ,después de la declaración, se celebra la denominada “vistilla”, la comparecencia del artículo 505 de la LECrim, en la que el fiscal o las acusaciones personadas pueden solicitar medidas cautelares y entre ellas la prisión provisional.
Lo más importante, como he dicho, es la gravedad y tipo de delito, pero también se tienen en cuenta otros requisitos.
Es esencial en primer lugar, que el juez entienda que el imputado no se va a fugar. Para ello se valora el arraigo familiar y laboral que tiene una persona en un determinado lugar. Hay que dejar constancia, si es el caso, de que se tienen hijos menores a cargo, un piso en propiedad o un contrato de trabajo, hechos que pueden hacer pensar al juez que el imputado no se marchará y acudirá al juzgado cuando se le cite.
Que no se van a destruir pruebas y que no hay ningún peligro para la victima del delito.

Puede ser cierto que el detenido esté en la calle a los dos días, pero repito, según la Constitución, todo persona es inocente hasta que se le haya condenado mediante sentencia. Atendiendo, además, a la extrema gravedad de la prisión provisional, es lógico y necesario que la medida sea extraordinaria y que se adopte únicamente en los casos en los que resulta imprescindible, para sus fines y no para acallar los deseos inmediatos de venganza de la población.

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