El consumo de cualquier tipo de droga no es ningún delito en España.
Esta afirmación que suele encontrarse sorprendente e incluso falsa, según la experiencia de la gente, encuentra una fundamentación simple en dos artículos del Código Penal.

El 368, relativo a los delitos contra la salud pública, tipifica como delictivo el cultivo, la elaboración y el tráfico, de sustancias psicotrópicas prohibidas así como las conductas que promuevan, favorezcan o faciliten su consumo además de la posesión para estos fines.
Los artículos 1 y 10, desarrollan el principio de tipicidad (lo que no esta expresamente prohibido, esta permitido)

Como se ve en el primero de ellos, el “simple” consumo de drogas, ya se trate de marihuana, MDMA, heroína o la que sea, no queda tipificado en el Código Penal y por lo tanto no constituye delito.
Así pues nadie puede ser condenado por consumir drogas de ninguna clase.

Ahora bien, como sucede en otros casos, como por ejemplo el de la prostitución, la regulación penal es absolutamente abierta y abstracta llevando a interpretaciones judiciales  a veces, contradictorias y a situaciones de inseguridad jurídica para la población.

A modo introductorio, se me ocurren tres cuestiones básicas, a raíz de lo dicho:

1. ¿Se puede consumir libremente en cualquier lugar sin ninguna consecuencia?opio
2. ¿Puedo cultivar droga para autoconsumo?
3. ¿Que cantidad puedo poseer sin que se considere delito?

Pués bien,

1. El consumo en lugares públicos no esta penado, pero si sancionado administrativamente. Es decir nadie puede ir a la cárcel por consumir en la calle, pero se expone a una multa, que dependiendo del caso puede ser bastante cuantiosa.

2. El cultivo de droga para autoconsumo, debería de quedar fuera del ámbito penal y por lo tanto no constituir delito. No obstante la problemática radica en determinar que cantidad de cada tipo de droga puede cultivarse para que sea considerada autoconsumo.

3. En cuanto a la cantidad que puede poseerse para consumir, y que por tanto no es delito, existe un baremo realizado por el tribunal supremo, que establece las dosis habituales que consume un adicto en un periodo de cinco días.

Así pues lo esencial para la condena o absolución de un imputado por posesión de drogas es determinar si las substancias poseídas o cultivadas, se destinarán al autoconsumo o a al trafico.
A parte de la cantidad de droga intervenida, es importante señalar que se utilizan otros elementos, para inferir el destino de la droga. Es absolutamente perjudicial para el imputado, que se encuentren junto con la droga, balanzas de precisión, bolsas individuales, dinero en efectivo, listas, adulterantes etc. elementos que aunque se trate de pequeñas cantidades, hacen lógico pensar que la droga esta destinada al trafico.

El tema de la posesión de drogas y su repercusión penal es uno en los que estoy especializado e iré detallando en entradas posteriores otros aspectos problemáticos, tales como el cultivo, las asociaciones de consumidores, las donaciones y todo aquello sobre lo que pueda existir duda.

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