marihuana

Como vimos en el post introductorio, el cultivo de sustancias estupefacientes, esta expresamente tipificado en el artículo 368 del CP, previendo penas de prisión de uno a tres años, en el tipo básico, sin agravantes.

“Los que ejecuten actos de cultivo, elaboración o tráfico, o de otro modo promuevan, favorezcan o faciliten el consumo ilegal de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, o las posean con aquellos fines, serán castigados con las penas de prisión de tres a seis años y multa del tanto al triplo del valor de la droga objeto del delito si se tratare de sustancias o productos que causen grave daño a la salud, y de prisión de uno a tres años y multa del tanto al duplo en los demás casos. “

Como es sabido, en España, no esta penalizado el consumo de drogas ni la tenencia para este fin, pero si el cultivo y la elaboración y por supuesto la venta.
Esta situación crea la incongruencia de poder consumir marihuana, pero no poder, en teoría cultivarla y ni mucho menos venderla y por lo tanto comprarla. ¿De dónde sale la sustancia que puede consumirse, sino puede elaborarse ni comprarse? Hay que interpretar, como así lo ha hecho cierta jurisprudencia, que el cultivo para autoconsumo es una conducta atípica (no punible). En efecto, plantar una planta de marihuana en un domicilio particular, siempre que se acredite que la finalidad de la plantación, es el autoconsumo debe quedar fuera del ámbito penal.

Otra vez nos encontramos con el problema de determinar cual es el destino de la droga cultivada. Si este es el autoconsumo, no habría delito y de lo contrario si.
Los criterios utilizados para deducir el destino de la sustancia son los mismos, que expuse en el post introductorio.

– Que la persona que cultiva, consume.
– Que la cantidad de droga cultivada, no excede las dosis habituales de consumo.
– Que no existen elementos periféricos que hagan suponer un trafico o venta de la droga.

Así pues hay que decir y probar que el cultivador consume la droga incautada. Es habitual escuchar, por desconocimiento o miedo, como un imputado niega, las veces que haga falta, que consume habitualmente la droga que se le ha incautado.
Repito, no es delito consumir por lo que negar ante la policía o el juez que se consume no tiene ningún efecto positivo siendo más bien perjudicial.

No tienen que aparecer, en posesión del imputado, balanzas de precisión, bolsitas de platico para guardar individualmente las dosis, cantidades importantes de dinero en efectivo, listas, registros etc.

La cantidad intervenida debe de ser mínima, como es lógico no es lo mismo poseer 25 gramos de mariguana que 12 quilos, que resultaría imposible intentar alegar un destino diferente a la distribución.
En este sentido hay que tener en cuenta que la cantidad de droga intervenida debe cuantificarse, (pesarse) teniendo en cuenta el principio activo. No puede tenerse en consideración, por ejemplo, las raíces la tierra ni el tallo de una planta de marihuana que son inocuas y no tienen ningún efecto para la salud.

Otro aspecto interesante, es la de la tentativa o consumación en el caso de cultivo de drogas. Eso es, en que momento del proceso de plantación se entiende consumado el delito. A este tema dedicaré la próxima entrada de la categoría.

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