Winstrol, Promobolan, Proviron,Trembolona, Novadex, Propionato, Clomid.
No es necesario ser un culturista profesional para haber oído hablar de estos productos.
Un numero significativo de personas los utiliza de forma más o menos regular con finalidades estéticas tales como el desarrollo muscular o la perdida de grasa.
Últimamente ha ido proliferando, a través de Internet, la venta bodyde todo tipo de sustancias farmacéuticas y entre ellas y de forma considerable, los esteroides anabolizantes.
A pesar de ello se trata de sustancias ilegales. Vamos a ver de forma general que tipo de problemas puede acarrear su tenencia y consumo.
Más allá de los riegos para la salud que puedan comportar, de los cuales el consumidor bajo su responsabilidad y riesgo deberá ser consciente, las substancias mencionadas no se pueden adquirir de forma legal en España sino es bajo prescripción médica.
Para valorar las consecuencias jurídicas que puede acarrear su tenencia, es necesario distinguir a los atletas federados de los recreativos, amateurs o aficionados.
En el primer supuesto, el consumidor, queda sujeto a la aplicación de sanciones administrativas que van desde la prohibición de la práctica deportiva a la retirada de premios e incluso a la sanción de multa en el supuesto en que el atleta haya obtenido beneficios económicos de su práctica.
El procedimiento y las sanciones están regulados en la Ley Orgánica 3/2013 de 20 de junio, de protección de la salud del deportista y lucha contra el dopaje en la actividad deportiva.

Ahora bien, en el supuesto de consumidores que utilizan estos productos, no para participar en una competición reglada sino con fines estéticos personales, la legislación comentada no les sería de aplicación.

Desde el punto de vista estrictamente penal, que es el único que puede acarrear penas de cárcel, el consumo o la posesión para el autoconsumo no esta tipificado como delito.
La Ley Orgánica 1/2015 introdujo el artículo 362 quinquies en el Código Penal que dice textualmente lo siguiente:

“1. Los que, sin justificación terapéutica, prescriban, proporcionen, dispensen, suministren, administren, ofrezcan o faciliten a deportistas federados no competitivos, deportistas no federados que practiquen el deporte por recreo, o deportistas que participen en competiciones organizadas en España por entidades deportivas, sustancias o grupos farmacológicos prohibidos, así como métodos no reglamentarios, destinados a aumentar sus capacidades físicas o a modificar los resultados de las competiciones, que por su contenido, reiteración de la ingesta u otras circunstancias concurrentes, pongan en peligro la vida o la salud de los mismos, serán castigados con las penas de prisión de seis meses a dos años, multa de seis a dieciocho meses e inhabilitación especial para empleo o cargo público, profesión u oficio, de dos a cinco años.”

Como podemos ver, lo que castiga este artículo es la distribución, es decir, la venta o suministro de este tipo de sustancias, pero no su consumo. De forma similar a las drogas ilegales, sean las que sean, el bien jurídico protegido es la salud pública y la conducta penada la venta, ofrecimiento, fabricación o suministro en perjuicio de la salud ajena.

Siendo pues que la posesión para el autoconsumo esta despenalizada, la cuestión relevante, cuando a alguien se le encuentra en posesión de sustancias prohibidas, será la de determinar cual es su finalidad.
Obviamente es fundamental la cantidad intervenida pero también lo son una serie de elementos periféricos tales como dinero en efectivo, listas de contactos, direcciones, balanzas de precisión o cualquier otro que lleven al juez a determinar que su finalidad no es el consumo propio sino su distribución.
Resumiendo el uso de anabolizantes no tendría porqué tener ninguna consecuencia penal para el usuario y el resto de problemas vendrían derivados de sanciones administrativas en el caso de deportistas federados.

Anuncios