Lo primero que debe intentar un abogado defensor es la absolución de su cliente. Ya sea mediante un auto de sobreseimiento o una sentencia absolutoría, esta será siempre la solución ideal para el imputado.
No obstante, muchas veces, la absolución resulta sencillamente inviable. Limitarse a negar los hechos cuando existen multitud de pruebas en contra no es la mejor de las estrategias.
Cada caso tiene sus particularidades y la táctica elegida resulta fundamental para que el acusado termine el proceso de la mejor forma posible.

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Veamos ahora un supuesto real y reciente en el que basamos toda nuestra defensa en asumir, desde el principio, parte de la culpa para buscar una reducción significativa de la pena.

Nos encontramos con un caso de lesiones con arma blanca. Tras una discusión en la calle y a plena luz del día, mi defendido saca un cuchillo y corta a la víctima en presencia de numerosos testigos.
En fase de calificación el fiscal acusa por un delito de lesiones agravado por uso de armas o instrumentos peligrosos y solicita 4 años de prisión (art. 147.1 y 148.1 CP).
Ante la existencia de testigos presenciales, del parte de lesiones y del informe forense, negar simplemente los hechos resultaba absurdo.
Decidimos que la forma más efectiva de proceder, descartada la legítima defensa por la desproporción, sería la de reconocer la lesión y el uso del cuchillo y centrarnos en las circunstancias particulares de la agresión
Resulta que la víctima no estaba sola sino que iba acompañada de dos personas más. Resulta que por un tema familiar empezaron a discutir y uno de ellos golpeó a mi cliente. Este sacó un pequeño cuchillo e hirió a la víctima. La herida no se produjo en el pecho ni en el cuello ni en la pierna sino en la palma de la mano.
Tenemos elementos suficientes para convencer al juez de que no había voluntad de lesionar, que el arma se sacó en medio de una pelea y que la herida en la mano se produjo al intentar la víctima arrebatarle el cuchillo al acusado, tal y como acabó relatando un testigo.
Eso no quiere decir que la conducta sea licita, que no se haya creado un peligro innecesario o que se haya actuado en legítima defensa, significa que los hechos pueden ser considerados imprudentes y penados conforme el art. 152.1
Resultado: Se solicitaban 4 años de cárcel y finalmente se le condenó a 5 meses, sin ingreso efectivo en prisión, en aplicación del art 80 CP.
Aunque se pretenda ganar siempre, es importante valorar las cartas que hay encima de la mesa y saber jugar conforme a ellas.

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