LA DETENCIÓN POLICIAL

Enmanillado en el asiento trasero de un coche patrulla preguntas que pasa y el agente no responde. Llegas a comisaria, te quitan todas tus pertenencias, el cinturón y los cordones de los zapatos.
Después de tomarte las huellas y hacerte un par de fotos te encuentras encerrado en un calabozo con barrotes metálicos. ¿Que ha pasado?

Voy a empezar explicando muy resumidamente,la teoría legal sobre la detención policial, para acabar dando unos pocos consejos, que según mi experiencia resultan imprescindibles para de esta situación de la mejor forma posible.

La detención policial, es la limitación temporal del derecho a la libertad, del sospechoso de la comisión de un delito.
Es pues una medida cautelar que se realiza en el curso de un procedimiento penal o para su incoación.
El objeto de la detención es la de practicar las diligencias de prevención y realizar el atestado policial.
En cuanto a los plazos, la detención policial no podrá durar más del tiempo estrictamente necesario para la realización de las averiguaciones tendentes al esclarecimiento de los hechos. Art 17,2 CE.
Estas averiguaciones son estrictamente, el reconocimiento de la identidad del detenido y su declaración. Nada más, así pues, identificado el detenido y habiendo prestado declaración, la policía debería imperativamente dejarlo en libertad o ponerlo a disposición del juez.
La constitución establece un plazo máximo de 72 horas y la LECrim de 24. Según interpretación doctrinal el plazo común no debe exceder las 24 horas.

A pesar de la incomodidad y gravedad de una detención y reclusión policial, se debe mantener la calma y tener en cuenta, que la inmensa mayoría de detenciones terminan con el detenido en libertad en unas 24-48 horas. Otra cosa será el procedimiento penal que se derive. Pero la detención en si será relativamente breve.
policeLa persona que se encuentra detenida tiene única y exclusivamente dos objetivos, a veces contrapuestos. El primero de ellos es salir a la calle lo antes posible y el segundo no incriminarse o perjudicarse en la causa. Eso es todo.
No es el momento de reclamar nada, ni de demostrar tu enfado o rabia hacia el denunciante, la policía el juez. No estas en situación de exigir nada. El detenido es la parte débil, recuerda tus dos únicos objetivos, ya habrá tiempo para todo lo demás
Por tu propio bien y comodidad, trata en la medida de lo posible, de colaborar con los agentes encargados de la custodia. Gritar, insultar o resistirse solo complicará la situación y te perjudicará innecesariamente. Los agentes que custodian al detenido no tienen nada que ver con la detención ni con la investigación del caso.
Pasadas unas horas, si te detienen por la noche estarás hasta la mañana siguiente, llegará tu abogado y te tomarán declaración.

Ten en cuenta que el abogado defensor no ha tenido acceso al expediente, a pesar de que, según una directiva europea 212/2013 UE debería poderlo ver, y no puede hablar con el detenido antes de la declaración. Por lo tanto no te ha podido aconsejar sobre el contenido de la misma. Así pues en la mayoría de los casos es recomendable negarse a declarar y esperar el consejo del abogado, puesto que es frecuente perjudicarse a uno mismo por desconocimiento de la ley.
La excepción es cuando la policía detiene con el simple motivo de intimidar y sacar algún dato del detenido. En estos casos, si no te importa responder, hazlo y es probable que dejen la detención sin efecto y te dejen salir. En los demás supuestos es mejor callar.
Habiendo prestado declaración, la policía debe imperativamente, dejarte en libertad, pudiendo ser citado por el juzgado, o ponerte a disposición del juez instructor de la causa.

Existen gran cantidad de recursos jurídicos y doctrinales en la red, sobre la detención policial, pero como este pretende ser un blog eminentemente práctico, recuerda los breves consejos que contiene ya que pueden ser vitales para tu defensa e intereses y a veces por nerviosismo o desconocimiento de la situación se pasan por alto.

CONSUMO DE DROGAS (cultivo)

marihuana

Como vimos en el post introductorio, el cultivo de sustancias estupefacientes, esta expresamente tipificado en el artículo 368 del CP, previendo penas de prisión de uno a tres años, en el tipo básico, sin agravantes.

“Los que ejecuten actos de cultivo, elaboración o tráfico, o de otro modo promuevan, favorezcan o faciliten el consumo ilegal de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, o las posean con aquellos fines, serán castigados con las penas de prisión de tres a seis años y multa del tanto al triplo del valor de la droga objeto del delito si se tratare de sustancias o productos que causen grave daño a la salud, y de prisión de uno a tres años y multa del tanto al duplo en los demás casos. “

Como es sabido, en España, no esta penalizado el consumo de drogas ni la tenencia para este fin, pero si el cultivo y la elaboración y por supuesto la venta.
Esta situación crea la incongruencia de poder consumir marihuana, pero no poder, en teoría cultivarla y ni mucho menos venderla y por lo tanto comprarla. ¿De dónde sale la sustancia que puede consumirse, sino puede elaborarse ni comprarse? Hay que interpretar, como así lo ha hecho cierta jurisprudencia, que el cultivo para autoconsumo es una conducta atípica (no punible). En efecto, plantar una planta de marihuana en un domicilio particular, siempre que se acredite que la finalidad de la plantación, es el autoconsumo debe quedar fuera del ámbito penal.

Otra vez nos encontramos con el problema de determinar cual es el destino de la droga cultivada. Si este es el autoconsumo, no habría delito y de lo contrario si.
Los criterios utilizados para deducir el destino de la sustancia son los mismos, que expuse en el post introductorio.

– Que la persona que cultiva, consume.
– Que la cantidad de droga cultivada, no excede las dosis habituales de consumo.
– Que no existen elementos periféricos que hagan suponer un trafico o venta de la droga.

Así pues hay que decir y probar que el cultivador consume la droga incautada. Es habitual escuchar, por desconocimiento o miedo, como un imputado niega, las veces que haga falta, que consume habitualmente la droga que se le ha incautado.
Repito, no es delito consumir por lo que negar ante la policía o el juez que se consume no tiene ningún efecto positivo siendo más bien perjudicial.

No tienen que aparecer, en posesión del imputado, balanzas de precisión, bolsitas de platico para guardar individualmente las dosis, cantidades importantes de dinero en efectivo, listas, registros etc.

La cantidad intervenida debe de ser mínima, como es lógico no es lo mismo poseer 25 gramos de mariguana que 12 quilos, que resultaría imposible intentar alegar un destino diferente a la distribución.
En este sentido hay que tener en cuenta que la cantidad de droga intervenida debe cuantificarse, (pesarse) teniendo en cuenta el principio activo. No puede tenerse en consideración, por ejemplo, las raíces la tierra ni el tallo de una planta de marihuana que son inocuas y no tienen ningún efecto para la salud.

Otro aspecto interesante, es la de la tentativa o consumación en el caso de cultivo de drogas. Eso es, en que momento del proceso de plantación se entiende consumado el delito. A este tema dedicaré la próxima entrada de la categoría.

CONSUMO DE DROGAS (introducción)

El consumo de cualquier tipo de droga no es ningún delito en España.
Esta afirmación que suele encontrarse sorprendente e incluso falsa, según la experiencia de la gente, encuentra una fundamentación simple en dos artículos del Código Penal.

El 368, relativo a los delitos contra la salud pública, tipifica como delictivo el cultivo, la elaboración y el tráfico, de sustancias psicotrópicas prohibidas así como las conductas que promuevan, favorezcan o faciliten su consumo además de la posesión para estos fines.
Los artículos 1 y 10, desarrollan el principio de tipicidad (lo que no esta expresamente prohibido, esta permitido)

Como se ve en el primero de ellos, el “simple” consumo de drogas, ya se trate de marihuana, MDMA, heroína o la que sea, no queda tipificado en el Código Penal y por lo tanto no constituye delito.
Así pues nadie puede ser condenado por consumir drogas de ninguna clase.

Ahora bien, como sucede en otros casos, como por ejemplo el de la prostitución, la regulación penal es absolutamente abierta y abstracta llevando a interpretaciones judiciales  a veces, contradictorias y a situaciones de inseguridad jurídica para la población.

A modo introductorio, se me ocurren tres cuestiones básicas, a raíz de lo dicho:

1. ¿Se puede consumir libremente en cualquier lugar sin ninguna consecuencia?opio
2. ¿Puedo cultivar droga para autoconsumo?
3. ¿Que cantidad puedo poseer sin que se considere delito?

Pués bien,

1. El consumo en lugares públicos no esta penado, pero si sancionado administrativamente. Es decir nadie puede ir a la cárcel por consumir en la calle, pero se expone a una multa, que dependiendo del caso puede ser bastante cuantiosa.

2. El cultivo de droga para autoconsumo, debería de quedar fuera del ámbito penal y por lo tanto no constituir delito. No obstante la problemática radica en determinar que cantidad de cada tipo de droga puede cultivarse para que sea considerada autoconsumo.

3. En cuanto a la cantidad que puede poseerse para consumir, y que por tanto no es delito, existe un baremo realizado por el tribunal supremo, que establece las dosis habituales que consume un adicto en un periodo de cinco días.

Así pues lo esencial para la condena o absolución de un imputado por posesión de drogas es determinar si las substancias poseídas o cultivadas, se destinarán al autoconsumo o a al trafico.
A parte de la cantidad de droga intervenida, es importante señalar que se utilizan otros elementos, para inferir el destino de la droga. Es absolutamente perjudicial para el imputado, que se encuentren junto con la droga, balanzas de precisión, bolsas individuales, dinero en efectivo, listas, adulterantes etc. elementos que aunque se trate de pequeñas cantidades, hacen lógico pensar que la droga esta destinada al trafico.

El tema de la posesión de drogas y su repercusión penal es uno en los que estoy especializado e iré detallando en entradas posteriores otros aspectos problemáticos, tales como el cultivo, las asociaciones de consumidores, las donaciones y todo aquello sobre lo que pueda existir duda.

PRISIÓN PROVISIONAL

Es bastante común escuchar comentarios de gente quejándose de que los delincuentes confesos o pillados in fraganti, queden en libertad al día siguiente de su detención.
“Los detienen y a los dos días están en la calle”
Esta objeción y la relativa a los beneficios penitenciarios, centra la crítica de ciudadanos y opinadores frente al sistema penal, al que se considera “suave” e ineficaz.prison

Cuando se presenta a un detenido delante del juez instructor, este tiene básicamente dos opciones respecto a su situación personal. O dicta auto de libertad, manteniendo la imputación y el curso de la instrucción, o dicta auto de prisión provisional.
Esta es exclusivamente la única manera que tiene el juez de llevar a la cárcel a alguien que todavía no ha sido condenado y que por lo tanto, según el art. 24,2 de la Constitución
es inocente.
La prisión provisional es pues una medida cautelar y su función no es la de castigar al imputado ni la de rehabilitarlo, puesto que esta finalidad correspondería a la pena impuesta en sentencia.
La prisión provisional es además la medida cautelar, más perjudicial y gravosa para el imputado, puesto que se le encerrará sin juicio y con limitadas posibilidades de defensa.

Como toda medida cautelar, necesita de la concurrencia de dos requisitos, que se conocen con los aforismos latinos de Fumus Bonis Iuris y Perículum in Mora. En resumen: que exista una apariencia de delito y culpabilidad y que haya una razón, un peligro, que justifique la medida (riesgo de fuga, destrucción de pruebas, reiteración delictiva)

Los requisitos, están recogidos en el artículo 503 y 504 de la LECrim y como la medida provisional más grave de todas, tiene además una serie de presupuestos sin los cuales el juez no podrá decretarla.
Es necesario, con carácter general, que la pena a aplicar sea superior a tres años. Es decir, si por un delito de hurto la ley señala una pena de 6 a 18 meses, no se podría adoptar la prisión provisional del detenido.
Ahora bien, se deja a criterio del juez la posibilidad de aplicar la medida en delitos cuya pena es inferior a los tres años atendiendo a las circunstancias del hecho y a la posible alarma social que haya generado.

En cuanto a la duración, la prisión provisional durará teóricamente hasta el momento en que cesen las causas que la motivaron, no obstante y como limites legales tenemos que si la pena a imponer en caso de condena es de seis meses a tres años no excederá de 1 año; y si la pena es superior a tres años, no superará los 2.
Todo auto de prisión provisional, es recurrible en apelación, y sera la Audiencia Provincial o el órgano competente quien resuelva de forma definitiva el asunto Es relativamente frecuente, al menos en mi experiencia profesional, que en segunda instancia se revoque el auto de ingreso en prisión, pero entre que se formaliza y resuelve el recurso el imputado habrá pasado, seguramente, unas semanas en prisión

Pasando a la vertiente práctica, que es el objetivo principal de este blog, transcurrido el plazo, el detenido pasará a disposición judicial y el juez instructor le tomará declaración. En la mayoría de los casos, acto seguido el juez dictará auto de libertad.
Ahora bien, atendiendo principalmente a la gravedad del delito en ocasiones ,después de la declaración, se celebra la denominada “vistilla”, la comparecencia del artículo 505 de la LECrim, en la que el fiscal o las acusaciones personadas pueden solicitar medidas cautelares y entre ellas la prisión provisional.
Lo más importante, como he dicho, es la gravedad y tipo de delito, pero también se tienen en cuenta otros requisitos.
Es esencial en primer lugar, que el juez entienda que el imputado no se va a fugar. Para ello se valora el arraigo familiar y laboral que tiene una persona en un determinado lugar. Hay que dejar constancia, si es el caso, de que se tienen hijos menores a cargo, un piso en propiedad o un contrato de trabajo, hechos que pueden hacer pensar al juez que el imputado no se marchará y acudirá al juzgado cuando se le cite.
Que no se van a destruir pruebas y que no hay ningún peligro para la victima del delito.

Puede ser cierto que el detenido esté en la calle a los dos días, pero repito, según la Constitución, todo persona es inocente hasta que se le haya condenado mediante sentencia. Atendiendo, además, a la extrema gravedad de la prisión provisional, es lógico y necesario que la medida sea extraordinaria y que se adopte únicamente en los casos en los que resulta imprescindible, para sus fines y no para acallar los deseos inmediatos de venganza de la población.